martes, 29 de julio de 2014

Al terminar de leer...



Al terminar de leer estuvo largo rato llorando, pero le incomodaba que la vieran y Anita aguardó paciente a su lado, con el brazo sobre el respaldo del banco y mirando hacia otro lado con discreción.


                                                 El club  de los viernes. Kate Jacobs.

miércoles, 23 de julio de 2014

De modo que aquella mañana...



De modo que aquella mañana Georgia se acercó a un banco vacío bajo los árboles, se sentó con la manta a medio terminar que estaba tejiendo para su futuro bebé y esperó. James no apareció.
                                      El club de los viernes.  Kate Jacobs.


domingo, 20 de julio de 2014

... desde luego todo es posible...




...desde luego todo es posible dijo montecristo levantándose del banco donde estaba sentado...

                                                             El Conde de Montecristo.  Alejandro Dumas.

viernes, 18 de julio de 2014

¡Eh, loca!




¡Eh, loca!
Siempre lo recordaré: nuestras charlas íntimas sentadas en el banco de Smithies, el chicle se me pegó en el pelo durante el partido (¡gracias, mantequilla de cacahuete!) y entrar de vuelta a huretadillas ¡¡¡¡¡¡¡a las 4 de la madrugada!!!!!!! ("¡No, mamá, sólo me he levantado para ir al baño!") En serio, G., eres la chica más divertida y lista que he conocido y la mejor amiga que llegaré a tener. ¿Dónde estaría yo sin ti?...

                                                                  El club de los viernes. Kate Jacobs.

domingo, 13 de julio de 2014

El hombre enarcó las cejas...


El hombre enarcó las cejas y se volvió. Harry fué a sentarse en un banco. Tomó un ejemplar abandonado del Arriba, el periódico de la Falange, editado en papel fino y arrugado. En la primera plana, un guardia de fronteras español estrechaba la mano a un oficial alemán  en una carretera de los Pirineos. El artículo hablaba de eterna amistad, de cómo el Führer y el Caudillo decidirían juntos el futuro del Mediterraneo occidental.
Harry bebió un sorbo de vino; era más áspero que el  vinagre.


                                                                                Invierno en Madrid. Sansom C J

viernes, 11 de julio de 2014

HÚMEDO ESTÁ, BAJO EL LAUREL, EL BANCO… (Antonio Machado)



Húmedo está, bajo el laurel, el banco
de verdinosa piedra;
lavó la lluvia, sobre el muro blanco,
las empolvadas hojas de la hiedra.
Del viento del otoño el tibio aliento
los céspedes undula, y la alameda
conversa con el viento...
¡el viento de la tarde en la arboleda!
Mientras el sol en el ocaso esplende
que los racimos de la vid orea,
y el buen burgués, en su balcón enciende
la estoica pipa en que el tabaco humea,
voy recordando versos juveniles...
¿Qué fue de aquel mi corazón sonoro?
¿Será cierto que os vais, sombras gentiles,
huyendo entre los árboles de oro?


Antonio Machado

jueves, 10 de julio de 2014



Aquella carta le habló a Cosette de un hombre de naturaleza apasionada, ardiente, generosa, honrada; le dió a conocer el inmenso dolor que provocaba en ese joven y la esperanza de ser correspondido.

Al anochecer bajó al jardín y se sento en el banco.

Volvió la cabeza. Era él.

                                                                  (Los Miserables)

miércoles, 9 de julio de 2014

Hasta el banco.



Compañero de amaneceres alegres y cordiales; atardeceres solitarios.

lunes, 7 de julio de 2014



Te busqué en la quieta plaza,
casi al caer el sol,
soñando que me aguardabas
como antes del adiós...!

Caminé con viejas ansias
hasta el banco del jardín
donde siempre me besabas
con ardiente frenesí...!

En paisaje desolado
mi alma se despertó,
al sentir que de lo amado
solo un sueño me quedó...!

Porque el banco solitario
decía de un muerto amor,
que escapó hacia otros brazos
deseosos de calor...
Dejé en la plaza vacía
un retazo de ilusión
pensando que vendrás un día
a recogerlo... como yo!

                                                           Victor del Val

domingo, 6 de julio de 2014



Cosette se levantó. Dió lentamente una vuelta por el jardín sobre la hierba mojada de rocío. Después volvió al banco.

En el momento en que iba a sentarse observó en el sitio que había ocupado recién, una gran piedra que no estaba antes.

                                                                                     Los Miserables

sábado, 5 de julio de 2014

Así es la bendita primavera.



¿Acaso la primavera no es como una mujer?
Exuberante, cautivadora, bella, pero también cambiante y sorpresiva.
ASÍ ES LA BENDITA PRIMAVERA