martes, 20 de diciembre de 2016

Sin embargo, al día siguiente ella no apareció por el colegio.


  Sin embargo, al día siguiente ella no apareció por el colegio. Ni al otro. No volví a verla hasta el viernes; cuando la vi parecía distinta, menos severa, menos adulta. Aquel día tampoco fue al colegio; de hecho, me topé con ella por casualidad cuando volvía a casa de las tiendas atravesando el pequeño parque situado un poco más arriba del paseo marítimo. Estaba sentada en un banco, sola, ataviada con un vestido de verano blanco y unas sandalias de plástico transparente como las que llevan los niños en la playa; parecía que estuviera esperando a alguien. Era una imagen curiosa y extrañamente conmovedora: la ropa que llevaba no se adecuaba al día que hacía, un poco húmedo y con el viento del mar, y era evidente que tenía frío. No sabía si se había fijado en mí la última vez que la había seguido, pero no quería correr riesgos, de modo que me mantuve a distancia, esperando para ver si alguien acudía a su encuentro. No obstante, se me ocurrió que tarde o temprano tendría que hacerme visible, que no tenía sentido limitarme a mirarla. Al final tendría que hablar con ella. Pero primero tendría ...

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Siguieron hablando de Colette...



Siguieron hablando de Colette, con un tono de tranquila y confiada certeza. Era su hija. La habían concebido ellos. Creían saber hasta lo que soñaba. Al final, decidieron hacer todo lo que estuviera es sus manos para que volviera a interesarse por las tierras que le quedaban, por las labores, las cosechas, los bienes que tenía el deber de conservar para su hijo. Cuando los dejé, estaban sentados en un banco frente a la casa, bajo las ventanas de su habitación, el mismobanco en que en otros tiempos yo me quedaba esperando largo rato, acechando unos pasos en la noche.

jueves, 17 de noviembre de 2016

-¿Muerto? No creo. Pero si esto es la muerte, bendito sea.



  -¿Muerto? No creo. Pero si esto es la muerte, bendito sea.
  -¡Disculpe! Siento mucho haberle molestado. Pensé que tal vez...
  -Ya. Uno ve a un viejo con los ojos cerrados y enseguida piensa que ha estirado la pata.-Daniel González fue abriendo los ojos mientras se desperezaba con lentitud en el duro banco de cemento. Repasó a la chica de pies a cabeza. No debía de ser del pueblo; salir a pasear con aquellos tacones no era propio de gente razonable.
  -No quisiera molertar, aunque la verdad es que estoy bastante despistada y no me vendría mal un poco de ayuda.
  -¿En qué puede servirte un vejestorio como yo?
  -Pues vera...


miércoles, 26 de octubre de 2016

Esa vez no había encontrado asiento en el lado que daba al mar...


Esa vez no había encontrado asiento en el lado que daba al mar y estaba sentada al otro, contemplando amodorrada un paisaje lleno de vida y de movimiento que, sin embargo, la aburría más que el azul que llenaba el de los más afortunados, los que iban sentados a la derecha. El tren cruzaba pueblos demasiado parecidos. Casas de una sola planta, semáforos, plazas medio escondidas, rieras, tiendas de ultramarinos, viejos sentados en los bancos. Campanas de purpurina, velas amarillas, más campanas. Ahora abetos que se encendían y se apagaban, y ángeles azules. Guirnaldas de acebo con bombillas minúsculas de color rojo.

domingo, 23 de octubre de 2016

-Te debo una explicación-admitió.

 
   - Te debo una explicación-admitió.
  Meneé la cabeza.
  -No hay excusas para la impuntualidad, nunca.
Si uno llega diez minutos tarde, seimpre pudo salir diez minutos antes. En realidad, lo habría hecho, si la cita le hubiera importado lo suficiente.
  -No he llegado tarde. He hecho algo peor.
  -Por mi reloj sí es tarde.
  -No acabo de llegar. Llevo media hora aquí. Te he visto venir, sentarte en aquel banco, esperar a la puerta, entrar, salir, todo.
  -¿Me has estado espiando?
  -Observando con ventaja, digamos. Está feo, lo sé.
  -¿Por qué?
  -Precaución. Quería ver cómo te lo tomabas.
  -¿El qué?
  -Que pudiera no haber venido.
  -¿Y cómo me lo iba a tomar? Estaba avisada.
Soy coherente.
  -Eso lo sé, ahora.
  -Oye, ¿de qué va esto?

domingo, 16 de octubre de 2016

-¿Y la otra vecina, por qué no fue?


   -¿Y la otra vecina, por que  no fue?
   -Milagros no fue para no dejar solo a Kevin, el pero. Es que desde que murió Costner hace unos meses está deprimido y si se queda solo se mea y se caga en el sofá.
   -¿Quién es Costner?
   -El gato, estaban muy unidos. Así que las Eche se turnan. Se turnaban. Yo me fui donde había quedado con Valentín, en el banco del Cerro del Tío Pío donde nos encontramos siempre, y mi sorpresa fue que cuando llegué estaba dándose la paliza con una tía de segundo y me dijo que ella se venía con nosoros.
   -¿Te sentó mal?
   -Pues sí, claro, me imaginaba el plan , venían a seguir con el rollo a mi casa, y yo mientras a tragarme la película, como un gilipollas.

lunes, 10 de octubre de 2016

- Ya lo veo a usted, si sigue en ese empeño -me dijo-, describiendo a san Juan...

  -Ya lo veo a usted, si sigue en ese empeño -me dijo- describiendo a san Juan en aquel cuchitril en el que lo recluyeron, donde para leer los oficios o escribir cualquier cosa tenía que subirse a un banco hasta alcanzar la poca luz que entraba por una aspillera que medía dos dedos. Pero eso no es nada, que sin escribir o leer puede uno seguir viviendo -añadió-, aunque a duras penas podría vivir así por los muros, o el calor que no dejaba respirar en verano, y el hecho de que durmiera en una tabla en el suelo, con apenas dos mantas, nos dan idea de la tremenda crueldad de aquellas bestias que sin escrúpulos tomaban la comunión y rezaban con aparente piedad. Los piojos invadían el cuerpo de la víctima. ni una muda de ropa le dieron en nueve meses al pobre fraile. De comer sólo le ofrecían unos mendrugos de pan y unas sardinas.

sábado, 8 de octubre de 2016

El ni siquiera tomaría notas, se limitaría a escuchar.


El ni siquiera tomaría notas, se limitaría a escuchar. Sólo le pedía una información veraz sobre lo que ocurría en el Putumayo.
Estaban sentados en la pequeña terraza que daba al dormitorio de Casemente y la mesita, frente al banco que compartían, había una jarra con jugo de papaya y dos vasos. Eponim Thomas Campbell había sido contratado hacia siete años en Bridgetown, la capital de Barbados, con otros dieciocho barbadenses por el señor Lizardo Arana, hermano de don Julio Cñesar, para trabajar acomo capataz en una de las estaciones en el Putumayo. Y ahí mismo comenzó el engaño porque, cuando lo contrataron, nunca le dijeron que tendría que dedicarse buena parte de su tiempo a las "correrias".
-Explíqueme qué son las "correrias" -dijo Casement.
Salir a cazar indios en sus aldeas para que vengan a recoger caucho en las tierras de la Compañia. Los que fuera: huitotos, ocaimas, muinanes, monuyas, andoques...

viernes, 16 de septiembre de 2016

Así había ido recorriendo los salmos...


Así habían ido recorriendo los salmos, desde el día primero del mes hasta el trigésimo primero, mañana y tarde, en tiempo de guerra o de paz; y era frecuente que al primer sacristán, o al segundo, lo sustituyeran en su labor, dando misa a lo que parecía una iglesia llena de bancos vacíos, por fidelidad a la congregación de los ángeles, desgranando en inglés las intenciones del abnegado cantor de Israel. 
   Tras encender el hornillo de su habitación, Joanna puso agua a hervir y le dijo a Nancy Riddle:
   -El misal es una maravilla. Iban a sacar una versión nueva en 1928, pero el Parlamento la prohibió. Casi mejor, la verdad.
   -¿Qué tiene que ver el Parlamento con el misal?
   -Entra dentro de la jurisdicción, por raro que parezca.
   -Pues yo estoy a favor del divorcio -dijo Nancy.
   -¿Qué tiene que ver eso con el misal?
   -Bueno, está todo relacionado con la Iglesia anglicana y con los líos que montan siempre.

miércoles, 6 de julio de 2016

Entre los dos portamos casi en volandas al caballero.

   Entre los dos portamos casi en volandas al caballero.
  -Come y bebe cuanto desees; yo avisaré a don Rodrigo.
  El Campeador estaba sentado en un banco de madera de la sala grande, releyendo el Fuero Juzgo junto a Jimena.
  -Señor, uno de vuestros hombres de Gormaz acaba de presentarse totalmente agotado por una cabalgada sin descanso. Dice que unos bandidos han asolado las tierras de Gormaz y San Esteban. He dicho a los criados que le den algo de comer y beber para que se reponga del esfuerzo. Imagino que querréis verlo enseguida.
  Rodrigo se incorporó vacilante; sus piernas todavía no habían recuperado la fuerza necesaria para mantenerlo con firmeza tras dos meses en cama. 

domingo, 3 de julio de 2016

El rey se recostó en su sitial...

El rey se recostó en su sitial, un amplio sillón de madera sobre el que se habían labrado las armas de Castilla, y todos hicimos lo mismo a lo largo de bancos de madera con bajos respaldos. En aquella época todavía solía comerse así, y aunque algunos nobles comían sentados, a la manera musulmana, la mayoría lo hacía recostada sobre uno de sus flancos, apoyada en mullidos cojines.

sábado, 2 de julio de 2016

Dentro de la iglesia el aire estaba caliente y pútrido...





Dentro de la iglesia el aire estaba caliente y pútrido y lleno de moscas. Connor procuró no respirarlo demasiado y no dejar que entrara en su cabeza demasiado de lo que veía mientras fotografiaba los cuerpos. Se hallaban amontonados entre los bancos, en el pasillo central y a lo largo de las paredes que estaban teñidas de sangre y llenas de agujeros de bala.

viernes, 24 de junio de 2016

El Agorero actuó con una preción pasmosa.




   El Agorero actuó con una precisión pasmosa.
   Si alguien hubiera tenido la mala fortuna de cruzarse con él, habría concluido que se movía como si conociera hasta el último rincón del convento. Enfundado en una capa negra que lo cubría de pies a cabeza, atravesó las filas vacía de bancos de la iglesia, giró a su izquierda rumbo a la capilla de la Madonna delle Grazie y se internó sacristía adentro. Nadie le salió al paso. Los frailes estaban a esa hora reunidos en capítulo extraordinario, ajenos a la llegada del intruso.

Nos guió hasta una góndola...


Nos guió hasta una góndola varada frente a la iglesia de San Alvise, y nos hizo un gesto para que subiésemos. Aunque él continuó de pie, nos ordeno que nos sentásemos en el banco de la góndola.

Trató de abrir el portal sin éxito.

Trató de abrir el portal sin éxito. Un banco de madera descansaba junto a la fachada. Se subió a él e intentó mirar por una pequeña  ventana, pero los postigos cerrados impidieron que pudiera ver el interior. Una gota de agua le cayó en el anorak. Bajó del banco y, a pesar de la lluvia que empezaba a caer, se sentó en él. Observó las casitas vecinas que se agolpaban junto al molino. Varias de ellas echaban humo por sus chimeneas. Paseó la mirada por el bello invierno mallorquín, por los olivos centenarios ahora sin hojas, por los campos de algarrobo y por el bellísimo espectáculo de tonos blancos y rosas que ofrecían los almendros en flor, que renacían allí, cada invierno.

miércoles, 15 de junio de 2016

...Marina no puedo reprimir el recuerdo...



... Marina no pudo reprimir el recuerdo de la joven madre de Naomi que yacía bajo tierra.
   Llegó a la puerta de embarque. Todavía estaba cerrada. Se sentó en un moderno banco transparente de varios metros de longitud junto a otros pasajeros europeos.
   ¿En cuántos aeropuertos había esperado? ¿Cuántos aviones había cogido en su vida? ¿Y cuántos más cogería? Vuelos internacionales a los cinco continentes, vuelos nacionales, avionetas de hélice hacia lugares remotos. Asi llevaba Mariana, saltando de país en país, diez años, entregada a la humanidad.

domingo, 12 de junio de 2016

Hermann examinó los palcos...




   Hermann examinó los palcos. Tres estaban ocupados por damas solitarias que velaban su identidad con antifaces. En el patio se sentaban en desorden una cincuentena de personas de variada condición social. Detrás, en bancos corridos, se amontonaba la plebe. Los chulos del capitán comían fruta sin quitar la vista de los actores, a los que animaban o abroncaban según sus simpatías. Las cáscaras de las naranjas tenían por blanco al marido viejo y potencialmente cornudo. las mujeres de los bancos bendecían a la madre que había parido al galán joven. Los hombres engallaban la actitud e imitaban sus gestos.

sábado, 4 de junio de 2016

Al lado mismo de la ermita estaba la casa de los hermanos.


Al lado mismo de la ermita estaba la casa de los hermanos. Si se podía llamar casa a una cabaña construida de tierra apisonada y cubierta de ramas. Cinco o seis personas bastaban para llenarla. La luz entraba escasamente por una estrecha abertura hecha en la pared. El suelo era roca desnuda. Por todo mobiliario, un banco de piedra y una gran cruz de nogal negra, que colgaba de la pared. En una esquina, una piedras grandes hacían de hogar. La cabaña era a la vez cocina, refectorio y lugar de reunión. Pero los hermanos no dormian allí. Sus celdas se encontraban...

jueves, 2 de junio de 2016

... El chico fue a buscar entonces un cesto con cuchillo sucios...

...El chico fue a buscar entonces un cesto con cuchillos sucios, incluidos dos cuchillos de trinchar de la cocina, donde Kerslake estaba trabajando, y dos pares de botas sucios que había en el pasillo. Llevó todo a un cobertizo del patio conocido como la "casa de los zapatos" o la "casa de los cuchillos", dejó los cuchillos sobre un banco y comenzó a limpiar las botas (un par pertenecía a Samuel Kent, otro a William). "Esa mañana las botas estaban como todas las mañanas", dijo...

domingo, 29 de mayo de 2016

Poema de invierno


...Con mi pies y manos aventé la nieve. Hice bolas para tirar a los árboles. Me senté sobre la nieve amontonada en los bancos. Esculpí figuras rudimentarias.Construí castillos y fuentes fantásticos. Levanté trincheras. Me escondí en cuevas. Echéme a rodar por las pendientes. Abrí la boca para que en ella entrara la nieve y se derritiera...

El banco del parque




Viejo banco del parque, pedazo de madera
que generosamente la fatiga has calmado,
ahora te encuentras todo podrido y oxidado
arrojado en la hierba de la peor manera.

Cuántas veces has dado descanso al caminante,
cuántas has acogido las citas amorosas,
a cuántos inspirado bellas rimas y prosas
o servido de cama a cualquier inmigrante.

Cuántas el visitante proporcionó sustento
a palomas o ardillas, a perros o a gorriones,
cuánta vida se esconde en tus negros tablones,
qué curiosos mensajes se leen en tu asiento.

Y ahora este pobre banco quieren se reemplace
por culpa de su aspecto envejecido y feo;
merece reposar dentro de algún museo
en vez de terminar cruelmente en un desguace.

jueves, 26 de mayo de 2016

-Alto, ¿a quién busca vuestra merced?

  -Alto, ¿a quién busca vuestra merced? - me preguntó.
  -Traigo carta de presentación para el prior -respondí.
  Avisó el guardián a un mozo que atendía la portería, el cual corrió presto a buscar al portero.
  -Tome asiento vuestra merced mientras aguarda -me dijo amablemente el guardián-, que ya me ocupo yo del caballo.
  En el amplio y austero recibidor no había más mobiliario que un recio banco en el cual me senté. Reinaba una gran quietud entre aquellas adustas paredes de piedra, bajo los techos altísimos.

martes, 24 de mayo de 2016

Poco a poco...


   Poco a poco apareció la habitación. Se dio cuenta de que se encontraba en un dormitorio. Una cama humilde, un banco y un arcón constituían todo el mobiliario. En las paredes desnudas había dibujos y elementos de pintura.

sábado, 21 de mayo de 2016

-Pero venid a sentaros...


   -Pero venid a sentaros- dijo el archiduque sacando a Gabriella de sus ensoñaciones-. Allí-indicó llevándola más lejos-. Me parece recordar que había un banco instalado por aquí. ¡Ahí estaremos mejor! Vos conocéis, según creo, al maestro Leonardo da Vinci.
   Algo sorprendida por la pregunta, la mujer tartamudeó.
   -¡Sí! Sí... lo conozco, en efecto. Mi padre acaba de encargarle la realización de un san Juan Bautista. Si estoy aquí, en Milán, es para permitirle terminar un retrato de mi madre que comenzó hace mucho tiempo.
   -¿Un san Juan Bautista? Es una idea admirable. Me pareció reconoceros el otro día en el estudio.
   -¡Vos! ¿Vos estabais en su estudio?
   -Pues sí, los principes no viven exclusivamente en los castillos...

miércoles, 11 de mayo de 2016

No supe qué hacer.



... Aproveché para salir y seguí caminando, observando, saboreando las primeras señales del otoño, ayudé a un ciego a cruzar la calle, di una limonsa a un acordeonista, en un parque vi jugar a los niños, me senté en un banco, enredé un poco con el móvil y al rato ya no supe qué hacer. No supe qué hacer.

lunes, 9 de mayo de 2016

José Luis Perales - En Un Banco De La Calle (Lyric)



En esta canción encuentro todos" mis bancos" y lo que siento por ellos. Están tan llenos de nosotros....
Gracias Palomi. Besos


Un banco repintado de Ikea ...


Un banco repintado de Ikea es lo único que he aportado a la decoración. Me he resistido siempre a comprar chismes endebles, frágiles y, sobre todo, efímero. Quizá para darle algún sentido, lo teñí de color marfil, acorté las patas, añadí unos cojines africanos de piel de antílope que me trajeron Javier y Mila de Namibia y lo puse en el recibidor para depositar los abrigos y los bolsos. Ha resultado muy util y, además, ha perdido su referencia original. Nadie diría qaue es idéntico al resto de los bancos instalados a la entrada de las casas que conozco, comprados todos ellos en la misma tienda.

domingo, 8 de mayo de 2016

El padre Maffei se desplazaba de un sitio a otro...

   El padre Maffei se desplazaba de un sitio a otro, acompañando su explicación.
   -Vos estaréis aquí detrás, en esta silla. Como veis, a menos de dos metros de Lorenzo de Médicis. Ese otro hombre vuestro...
   -Landi. Yo le transmitiré lo que digáis. Para evitar sospechas no andaremos juntos.
   Volvió a desplazarse Maffei.
   -Estará aquí, algo más lejos, dos bancos detrá de Giuliano, ¿comprendéis?
   -Además, que, como muy bien sabéis, porque estáis al tanto de lo que ha ocurrido, contra los deseos de todos ha sido inevitable obrar con alguna precipitación.
   -Es igual -aceptó Montesecco.
   -Deberá saltar por encima de estos bancos.
   -Es joven y agil.
   -Bien. Este es el lugar de Lorenzo de Médicis. Ahora no está su silla, pero aquí estará.
   Se colocó en posición parecida a la que tendría Lorenzo.
   -Y vos estaréis ahí... Apenas dos metros. ¿Es fácil hacerlo?
   -Es fácil.

jueves, 5 de mayo de 2016

La amplia estancia, tan entrañable...

   La amplia estancia, tan entrañable para el joven dominico, en el ala del edificio dedicada a casa de labor, era a un tiempo la cocina y la habitación en que pasaban el tiempo y comían los criados y se recibia a las visitas de confianza. Unas sillas, unos bancos rústicos y unos taburetes. Dos grandes aparadores con cacharros de cobre bien cuidados y pulidos. Un cofre grande, decorado con tallas. Las paredes, encaladas. En una rinconera, imagen de la Madonna. Dos ménsulas entalladas adornaban la jácena, y de ella, como de las otras vigas, pendían manojos de hierbas y plantas medicinales que expandían un agradable aroma.

martes, 26 de abril de 2016

Se me paró el corazón. La sala del museo adonde nos dirigíamos...




   Se me paró el corazón. La sala del museo adonde nos dirigíamos estaba al girar el pasillo.
   -Estamos ya- me dijo.
   -Es raro estar aquí.
   -Es interesante.
   Se sentó en uno de los bancos y exhaló fuerte reconociendo su cansancio.
   -Este es su lugar -dijo entonces pausadamente, con voz profunda-. El cuadro que venimos buscando está aquí.
   -Cómo quiere que esté tranquila si me lo dice así de golpe.
   -Y cómo quiere que se lo diga. No es la cripta del Santo Grial.
   Clavó entonces en mis ojos una mirada arrogante.
   -Teresa...
   Sostuve su mirada cuando se iba haciendo más paternal.
   -...la he traído hasta aquí porque posiblemente este sea el lugar que tanto ha buscado estos meses. La respuesta a quién fue esa mujer o a quién es usted.

domingo, 24 de abril de 2016

El anticuario casual de Fernando VI tenía...


El anticuario casual de Fernando VI tenía al alcance todo un surtido de muebles que parecían sacados de viejos parques parisinos: esas sillas de tijera que siempre cojean blancas, ahora oxidadas, junto a unos bancos de madera desconchados, que proyectaban un escenario de película decadente. Había mesas gigantes de patas torneadas que costaban un potosí dispuestas con decenas de jarrones de cristal llenos de rosas de tallo alto frescas. Cada centímetro de la exposición y venta estaba salpicado de objetos, más o menos valiosos, pero mi pulso se aceleraba aguijoneado por la poderosa influencia del cartel qe se veía desde la puerta... allá al fondo.

viernes, 22 de abril de 2016

Tan pronto frío, tan pronto calor.

Tan pronto frío, tan pronto calor.
Se quita uno la bufanda y estornuda.
Los bancos del parque están mojados.
La colillas se estropean en el suelo.
Y luego, por todas partes hay parejas,
y ese estúpido Cupido,
anda rondando por los rincones.
¡Quién fuera perro de lanas,
para ir bien abrigado en invierno,
y ser esquilado en verano!
¡Quién fuera caracol para tener segura
la casa de huéspedes!
¡Y luego quieren que uno ame al prójimo!

domingo, 17 de abril de 2016

En el jardín de la calle Plumet...



En el jardín de la calle Plumet y cerca de la verja, había un banco de piedra defendido de las miradas de los curiosos por un enrejado de cañas.

miércoles, 13 de abril de 2016

Pero aquellos necios, sin embargo, se equivocaron una vez más.




      Pero aquellos necios, sin embargo, se equivocaron una vez más. El mendigo que había entrado en San Francesco no era uno cualquiera.
     Sin darse un respiro, el hombre de la ropa raída dejó atrás la doble fila de bancos de madera que flanqueaban la nave principal y apretó el paso hacia el altar mayor. En la iglesia no se veía ni un alma. Mejor. Al fin le había sido permitido ver una tabla. La Virgen de las Rocas, de la que muy pocos en Milán conocía su verdadero nombre: la Maestà.




domingo, 10 de abril de 2016

Me acuerdo de todos aquellos días...



Me acuerdo de todos aquellos días en su individualidad; parece como si huibieran sido ayer. Encontré la esquina donde ella siempre quería sentarse -el banco de mármol calentado por el sol-, frente a la pantalla de encinas, junto a la exuberante estatua de Pomona. El lugar está exactamente igual, salvo por el hecho de que la pobre Pomona ha perdido uno de sus afilados dedos. Permanecí allí sentado durante media hora, y qué extraño lo cerca de mí que ella parecía estar. El lugar estaba competamente vacío : es decir, lleno de ella.