domingo, 3 de diciembre de 2017

Casi había tenido que discutir con Virtudes cuando pasó por casa a recoger el abrigo...



Casi había tenido que discutir con Virtudes cuando pasó por casa a recoger el abrigo, empeñada en que era mejor que esperasen allí y que en el hospital no hacían nada. La había dejado con la palabra en la boca. No la soportaba. Cuando estaba callada, entretenida en sus quehaceres simples y cotidianos, sin molestarle a su paso, podía sostener con cierta normalidad la convivencia, pero su presencia le provocaba tal rechazo que a veces tenía deseos de estamparla contra el suelo como a un gusano. En varias ocasiones había callado su boca viperina (tan brava ella) con un bofetón que hacía su efecto porque, entonces desplegando una ofendida dignidad, enmudecía durante semanas, liberándole de tener que mantener con ella conversaciones anodinas y sin sustancia. En sus incansables y limitados paseos miraba a Marta, tan quieta, sentada en el banco de madera, tensa en todo su cuerpo, los ojos clavados en una nada infinita, tan desamparada otra vez, tan frágil y tan alejada.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Pasé la tarde caminando por la calle Argensola,


Pasé la tarde caminando por la calle Argensola, Regueros, Belén, plaza de las Salesas y acabé sentada en un banco frente a la estatua de Bárbara de Braganza, justo en la plaza Villa de París ¿era eso una casualidad auténtica o simplemente la expresión de mi deseo? ¿Qué estaba pasando? ¿Algo me empujaba hacia la misma dirección? Esperé unos minutos antes de moverme. Tal vez esa protección es la que me hizo instintivamente permanecer allí durante largo rato. La misma protección que me daba morder la sábana todas las noches pensando en mamá.

jueves, 23 de noviembre de 2017

-Es Pedro de Alemán, el abogado de pobres del concejo.


-Es Pedro de Alemán, el abogado de pobres del concejo.
Ambos gemelos Basurto intercambiaron una mirada fugaz.
-¿El abogado de pobres? –intervino Juan Fadrique Basurto, repentinamente interesado, dando un empujón a la moza que se aposentaba a su derecha, que a punto estuvo de caer del banco-.¿De qué conoces tú a ese abogado?
-De nada.
-De nada no se conoce a nadie-perseveró Juan Fadrigue que propinó un pescozón a Suárez, que se hallaba a su izquierda-. Si lo conoces, dinos de qué.
-Bueno, verás…


sábado, 18 de noviembre de 2017

Y así pasaron tres meses en ese lugar enfermo del mundo junto a la muerte,



Y así pasaron tres meses en ese lugar enfermo del mundo junto a la muerte, que llegaba sin contemplaciones.
La noche antes de partir a Europa, Marina no pudo conciliar el sueño. Salió a beber agua. Se envolvió con la tela de cenefas que había comprado esa tarde con Mathias. Caminó hacia la cocina y por la ventana le vio sentado en un banco. Alisaba papel de fumar en la palma de la mano. Marina salió.
-¿Todo bien?- preguntó Marina.
Mathias asintió, sin decir palabra, mientras colocaba la boquilla en el papel de fumar. Cubrió el papel de tabaco y lo lió. Marina caminó hacia él y se sentó a su lado.


jueves, 16 de noviembre de 2017

-Mirad esos bajorrelieves...


-Mirad esos bajorrelieves – le dijo mostrando a la joven una pesada lápida de mármol medio enterrada-.¡Valía la pena levantarse tan pronto! Además, como os había dicho –añadió Felipe escrutando el horizonte- sabemos que a esta hora estaremos solos. ¿Quién iba a venir a buscaros aquí?
-Venid a sentaros junto a mí –le invitó Gabriella señalando el banco de piedra donde había encontrado acomodo-. Querría hablaros.

jueves, 9 de noviembre de 2017

En esa mesa se encontraba don Pedro de Alemán y Camacho


En esa mesa se encontraba don Pedro de Alemán y Camacho, abogado de pobres del concejo de Jerez de la Frontera. Ante la mesa, con tapete y espacio para los legajos y los cuadernos donde tomar apuntes que fueren necesarios, se situaba un banco forrado y con respaldo donde se aposentaba el letrado defensor. Vestía éste a la antigua usanza de los abogados: golilla blanca rizada, capa negra con capilla también negra y redonda que le llegaba hasta la cintura y gorra con la que debía cubrirse durante todo el juicio, aunque debía entrar a la sala descubierto. Bajo la gorra negra, el pelo empolvado y la coleta postiza.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Continuó caminando hacia el templo de Debod.



Continuó caminando hacia el templo de Debod. El sol asomó tímidamente sus rayos entre las nubes recién descargadas de lluvia y lo iluminó, dotándolo de un aspecto irreal y definiendo mejor lo que era: un pedazo de historia ajena, insertada en la propia, al que dedicarle,  como poco, una mirada curiosa. Cruzó la calle y se sentó en un banco frente al monumento. En menos de una hora vería a Isabel Comerían en un pequeño restaurante belga, especializado en mejillones y cervezas, El Atelier Belge.