lunes, 29 de enero de 2018

Y cuando digo todo, quiero decir todo: los candelabros...


Y cuando digo todo, quiero decir todo: los candelabros, las escudillas, las lámparas, las campanillas para llamar al servicio, los jarros, las palanganas, la cucharas y los cuchillos, los saleros, el azucarero, los platos, las salvillas, las copas, las fuentes de servir, las escupideras, los marcos, los velones, los taburetes, las sillas y hasta los bancos y la tabla entera de la mesa para comer, sin contar los Cristos, los Crucifijos, las insignias y las imágenes de bulto de Vírgenes y santos que abarrotaban la estancia. Sólo se salvaban los tapices de Flandes, las alfombras turcas y las pinturas, y eso por ser de tela.

jueves, 11 de enero de 2018

Total, que por perder de vista a la vecina cruzó a la otra acera...

  Total, que por perder de vista a la vecina cruzó a la otra acera y se pasó un buen rato andando sin rumbo por los alrededores Porque, claro, la sinsorga, mientras limpia los salmonetes para su hijo, que siempre me ha parecido bobo, además de cretino, si me oye llegar a casa poco después que ella, pensará: tate, no quería estar conmigo. Bittori. ¿Qué? Estás cayendo en el rencor y ya te he dicho muchas veces que. Vale, déjame en paz.
  Más tarde, por el trayecto a casa, posó una mano en el tronco áspero de un árbol y dijo para sí: gracias por tu humanidad. La posó después en la pared de un edificio y repitió la frase. Y lo mismo hizo, sin detenerse, con una papelera, un banco público, el poste de un semáforo y con otros objetos del mobiliario urbano que fue encontrando por el camino.

sábado, 30 de diciembre de 2017

- ¿Y que podrías hacer tú que no hayan hecho las autoridades?


- ¿Y que  tú que no hayan  hecho las autoridades? - Celsa se sentó en un banco de piedra, con la mirada fija en el fuego-. Aunque dieras con él, eso tampoco nos lo traería de vuelta.- Metió la mano por debajo del largo delantal y hurgo entre los pliegues de sus faldas. Extrajo un pañuelo y se lo llevó a sus ojos-. Ahora tenemos otros problemas. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

Casi había tenido que discutir con Virtudes cuando pasó por casa a recoger el abrigo...



Casi había tenido que discutir con Virtudes cuando pasó por casa a recoger el abrigo, empeñada en que era mejor que esperasen allí y que en el hospital no hacían nada. La había dejado con la palabra en la boca. No la soportaba. Cuando estaba callada, entretenida en sus quehaceres simples y cotidianos, sin molestarle a su paso, podía sostener con cierta normalidad la convivencia, pero su presencia le provocaba tal rechazo que a veces tenía deseos de estamparla contra el suelo como a un gusano. En varias ocasiones había callado su boca viperina (tan brava ella) con un bofetón que hacía su efecto porque, entonces desplegando una ofendida dignidad, enmudecía durante semanas, liberándole de tener que mantener con ella conversaciones anodinas y sin sustancia. En sus incansables y limitados paseos miraba a Marta, tan quieta, sentada en el banco de madera, tensa en todo su cuerpo, los ojos clavados en una nada infinita, tan desamparada otra vez, tan frágil y tan alejada.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Pasé la tarde caminando por la calle Argensola,


Pasé la tarde caminando por la calle Argensola, Regueros, Belén, plaza de las Salesas y acabé sentada en un banco frente a la estatua de Bárbara de Braganza, justo en la plaza Villa de París ¿era eso una casualidad auténtica o simplemente la expresión de mi deseo? ¿Qué estaba pasando? ¿Algo me empujaba hacia la misma dirección? Esperé unos minutos antes de moverme. Tal vez esa protección es la que me hizo instintivamente permanecer allí durante largo rato. La misma protección que me daba morder la sábana todas las noches pensando en mamá.

jueves, 23 de noviembre de 2017

-Es Pedro de Alemán, el abogado de pobres del concejo.


-Es Pedro de Alemán, el abogado de pobres del concejo.
Ambos gemelos Basurto intercambiaron una mirada fugaz.
-¿El abogado de pobres? –intervino Juan Fadrique Basurto, repentinamente interesado, dando un empujón a la moza que se aposentaba a su derecha, que a punto estuvo de caer del banco-.¿De qué conoces tú a ese abogado?
-De nada.
-De nada no se conoce a nadie-perseveró Juan Fadrigue que propinó un pescozón a Suárez, que se hallaba a su izquierda-. Si lo conoces, dinos de qué.
-Bueno, verás…


sábado, 18 de noviembre de 2017

Y así pasaron tres meses en ese lugar enfermo del mundo junto a la muerte,



Y así pasaron tres meses en ese lugar enfermo del mundo junto a la muerte, que llegaba sin contemplaciones.
La noche antes de partir a Europa, Marina no pudo conciliar el sueño. Salió a beber agua. Se envolvió con la tela de cenefas que había comprado esa tarde con Mathias. Caminó hacia la cocina y por la ventana le vio sentado en un banco. Alisaba papel de fumar en la palma de la mano. Marina salió.
-¿Todo bien?- preguntó Marina.
Mathias asintió, sin decir palabra, mientras colocaba la boquilla en el papel de fumar. Cubrió el papel de tabaco y lo lió. Marina caminó hacia él y se sentó a su lado.