sábado, 18 de noviembre de 2017

Y así pasaron tres meses en ese lugar enfermo del mundo junto a la muerte,



Y así pasaron tres meses en ese lugar enfermo del mundo junto a la muerte, que llegaba sin contemplaciones.
La noche antes de partir a Europa, Marina no pudo conciliar el sueño. Salió a beber agua. Se envolvió con la tela de cenefas que había comprado esa tarde con Mathias. Caminó hacia la cocina y por la ventana le vio sentado en un banco. Alisaba papel de fumar en la palma de la mano. Marina salió.
-¿Todo bien?- preguntó Marina.
Mathias asintió, sin decir palabra, mientras colocaba la boquilla en el papel de fumar. Cubrió el papel de tabaco y lo lió. Marina caminó hacia él y se sentó a su lado.


jueves, 16 de noviembre de 2017

-Mirad esos bajorrelieves...


-Mirad esos bajorrelieves – le dijo mostrando a la joven una pesada lápida de mármol medio enterrada-.¡Valía la pena levantarse tan pronto! Además, como os había dicho –añadió Felipe escrutando el horizonte- sabemos que a esta hora estaremos solos. ¿Quién iba a venir a buscaros aquí?
-Venid a sentaros junto a mí –le invitó Gabriella señalando el banco de piedra donde había encontrado acomodo-. Querría hablaros.

jueves, 9 de noviembre de 2017

En esa mesa se encontraba don Pedro de Alemán y Camacho


En esa mesa se encontraba don Pedro de Alemán y Camacho, abogado de pobres del concejo de Jerez de la Frontera. Ante la mesa, con tapete y espacio para los legajos y los cuadernos donde tomar apuntes que fueren necesarios, se situaba un banco forrado y con respaldo donde se aposentaba el letrado defensor. Vestía éste a la antigua usanza de los abogados: golilla blanca rizada, capa negra con capilla también negra y redonda que le llegaba hasta la cintura y gorra con la que debía cubrirse durante todo el juicio, aunque debía entrar a la sala descubierto. Bajo la gorra negra, el pelo empolvado y la coleta postiza.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Continuó caminando hacia el templo de Debod.



Continuó caminando hacia el templo de Debod. El sol asomó tímidamente sus rayos entre las nubes recién descargadas de lluvia y lo iluminó, dotándolo de un aspecto irreal y definiendo mejor lo que era: un pedazo de historia ajena, insertada en la propia, al que dedicarle,  como poco, una mirada curiosa. Cruzó la calle y se sentó en un banco frente al monumento. En menos de una hora vería a Isabel Comerían en un pequeño restaurante belga, especializado en mejillones y cervezas, El Atelier Belge.

martes, 31 de octubre de 2017

Nos sentamos en un viejo banco de piedra...



Nos sentamos en un viejo banco de piedra en los Cascine donde, presidiendo sobre nosotros, un solemne Hermes de mirada vacía y arrugas acentuadas por el polvo de los siglos escuchaba nuestra conversación.


sábado, 28 de octubre de 2017

Cuando volvió anteayer del campo -cuenta a una amiga la madre de Cecilia-, la señora...



Cuando volvió anteayer del campo –cuenta a una amiga la madre de Cecilia-, la señora de Merteuil se apeó en el teatro italiano, donde tiene un palco; estaba sola en él, y lo que le debió parecer extraño es que ningún hombre entró a acompañarla en todo el tiempo que duró es espectáculo. A la salida, entró como acostumbraba para esperar su coche en el saloncito que estaba ya lleno de gente. Al momento se levantó un rumor del que, según parece, no creyó ser la causa. Percibió un lugar vacío en uno de los bancos y fue a sentarse en él; pero todas las señoras, que estaban en aquel lado, se levantaron como de común acuerdo, y la dejaron enteramente sola. Este movimiento de indignación, tan visible, fue aplaudido por todos los hombres y aumentó el rumor, que al parecer llegó a ser casi griterío.

                                                             

miércoles, 25 de octubre de 2017

-Hola-dijo Ricky-. Quisiera hablar con Timothy Graham.



-Hola-dijo Ricky-. Quisiera hablar con Timothy Graham. Soy su tío Frederick. El doctor Frederick Starks.
-Soy Tim hijo.
-Hola, Tim -dijo Ricky tras vacilar un momento-. Me parece que no nos conocemos...
-Pues sí, nos conocemos. Nos vimos en el entierro de la abuela. Estabas sentado justo detrás de mis padres en el segundo banco de la iglesia y dijiste a papá que era una bendición que la abuela no hubiera durado más. Recuerdo lo que dijiste porque entonces no lo entendí.
-Debía de tener...
-Siete años.
-Y ahora tendrás...
-Casi diecisiete.
-Pues para ser nuestro único encuentro lo recuerdas muy bien.