Mostrando entradas con la etiqueta Fernando Fernán-Gómez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fernando Fernán-Gómez. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de mayo de 2016

El padre Maffei se desplazaba de un sitio a otro...

   El padre Maffei se desplazaba de un sitio a otro, acompañando su explicación.
   -Vos estaréis aquí detrás, en esta silla. Como veis, a menos de dos metros de Lorenzo de Médicis. Ese otro hombre vuestro...
   -Landi. Yo le transmitiré lo que digáis. Para evitar sospechas no andaremos juntos.
   Volvió a desplazarse Maffei.
   -Estará aquí, algo más lejos, dos bancos detrá de Giuliano, ¿comprendéis?
   -Además, que, como muy bien sabéis, porque estáis al tanto de lo que ha ocurrido, contra los deseos de todos ha sido inevitable obrar con alguna precipitación.
   -Es igual -aceptó Montesecco.
   -Deberá saltar por encima de estos bancos.
   -Es joven y agil.
   -Bien. Este es el lugar de Lorenzo de Médicis. Ahora no está su silla, pero aquí estará.
   Se colocó en posición parecida a la que tendría Lorenzo.
   -Y vos estaréis ahí... Apenas dos metros. ¿Es fácil hacerlo?
   -Es fácil.

jueves, 5 de mayo de 2016

La amplia estancia, tan entrañable...

   La amplia estancia, tan entrañable para el joven dominico, en el ala del edificio dedicada a casa de labor, era a un tiempo la cocina y la habitación en que pasaban el tiempo y comían los criados y se recibia a las visitas de confianza. Unas sillas, unos bancos rústicos y unos taburetes. Dos grandes aparadores con cacharros de cobre bien cuidados y pulidos. Un cofre grande, decorado con tallas. Las paredes, encaladas. En una rinconera, imagen de la Madonna. Dos ménsulas entalladas adornaban la jácena, y de ella, como de las otras vigas, pendían manojos de hierbas y plantas medicinales que expandían un agradable aroma.