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jueves, 17 de noviembre de 2016

-¿Muerto? No creo. Pero si esto es la muerte, bendito sea.



  -¿Muerto? No creo. Pero si esto es la muerte, bendito sea.
  -¡Disculpe! Siento mucho haberle molestado. Pensé que tal vez...
  -Ya. Uno ve a un viejo con los ojos cerrados y enseguida piensa que ha estirado la pata.-Daniel González fue abriendo los ojos mientras se desperezaba con lentitud en el duro banco de cemento. Repasó a la chica de pies a cabeza. No debía de ser del pueblo; salir a pasear con aquellos tacones no era propio de gente razonable.
  -No quisiera molertar, aunque la verdad es que estoy bastante despistada y no me vendría mal un poco de ayuda.
  -¿En qué puede servirte un vejestorio como yo?
  -Pues vera...


domingo, 12 de junio de 2016

Hermann examinó los palcos...




   Hermann examinó los palcos. Tres estaban ocupados por damas solitarias que velaban su identidad con antifaces. En el patio se sentaban en desorden una cincuentena de personas de variada condición social. Detrás, en bancos corridos, se amontonaba la plebe. Los chulos del capitán comían fruta sin quitar la vista de los actores, a los que animaban o abroncaban según sus simpatías. Las cáscaras de las naranjas tenían por blanco al marido viejo y potencialmente cornudo. las mujeres de los bancos bendecían a la madre que había parido al galán joven. Los hombres engallaban la actitud e imitaban sus gestos.