sábado, 28 de octubre de 2017
Cuando volvió anteayer del campo -cuenta a una amiga la madre de Cecilia-, la señora...
Cuando volvió anteayer del campo –cuenta a una amiga la madre de Cecilia-, la señora de Merteuil se apeó en el teatro italiano, donde tiene un palco; estaba sola en él, y lo que le debió parecer extraño es que ningún hombre entró a acompañarla en todo el tiempo que duró es espectáculo. A la salida, entró como acostumbraba para esperar su coche en el saloncito que estaba ya lleno de gente. Al momento se levantó un rumor del que, según parece, no creyó ser la causa. Percibió un lugar vacío en uno de los bancos y fue a sentarse en él; pero todas las señoras, que estaban en aquel lado, se levantaron como de común acuerdo, y la dejaron enteramente sola. Este movimiento de indignación, tan visible, fue aplaudido por todos los hombres y aumentó el rumor, que al parecer llegó a ser casi griterío.
miércoles, 25 de octubre de 2017
-Hola-dijo Ricky-. Quisiera hablar con Timothy Graham.
-Hola-dijo Ricky-. Quisiera hablar con Timothy Graham. Soy su tío Frederick. El doctor Frederick Starks.
-Soy Tim hijo.
-Hola, Tim -dijo Ricky tras vacilar un momento-. Me parece que no nos conocemos...
-Pues sí, nos conocemos. Nos vimos en el entierro de la abuela. Estabas sentado justo detrás de mis padres en el segundo banco de la iglesia y dijiste a papá que era una bendición que la abuela no hubiera durado más. Recuerdo lo que dijiste porque entonces no lo entendí.
-Debía de tener...
-Siete años.
-Y ahora tendrás...
-Casi diecisiete.
-Pues para ser nuestro único encuentro lo recuerdas muy bien.
sábado, 29 de julio de 2017
Al describir esta escena, recuerdo otra muy parecida...
Al describir esta escena, recuerdo otra muy parecida que retengo en la memoria desde que tenía unos cinco o seis años, de aquel tiempo cuando vivíamos en el Puerto de San Antonio, que está a unos cien kilómetros de Santiago de Chile. Mi madre solía llevarnos al paseo marítimo y después de caminar un rato con nosotros, “su prole”, como ella nos llamaba, se sentaba en uno de los bancos mirado el mar y nos permitía jugar y correr a su alrededor. Ella sólo miraba el mar. No hablaba, no hacía comentarios, tampoco lloraba; jamás la vi llorar recordando su patria.
Nahima.
domingo, 18 de junio de 2017
La anciana llegó al comienzo de la tarde y se sentó en el banco...
La anciana llegó al comienzo de la tarde y se sentó en el banco estrecho de una sala del museo, frente a un pequeño óleo de Velázquez al que comtemplaba fijamente, casi sin moverse. Una horas después, poco antes de las ocho, una empleada del museo se acercó a decirle que era la hora del cierre. La encontró con los ojos abiertos, el bastón entre las manos, la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado y muerta.
La empleada declaró que, sobre las cinco de la tarde, había hablado unos minutos con ella. Recordó que, entre otras cosas, le dijo que había ido al museo del Prado para ver aquel cuadro antes de morise...
miércoles, 14 de junio de 2017
-¿No has escrito nada sobre la muerte?
-¿No has escrito nada sobre la muerte? Si yo fuera escritora no escribiría de otra cosas. Me obsesiona. Cuando vivía en Marruecos vi morirse a mucha gente. Había una niña que iba todas las tardes a la plaza que había delante de mi casa a jugar al pincho. Era la que mejor jugaba de todos. Una de esas tardes, mientras estaba sentada en un banco con sus amigas se le acercó un perro con rabia y la mordió. Creo que tuvo una muerte horrible. ¿Tú has visto a alguien morirse?
-A mi hermana chica.
A Cora le cruzó por la cara un nubarrón de vergüenza.
-Perdón -dijo mordiéndose el labio de abajo.
-Qué va, no pasa na, casi no me acuerdo de ella.
No era verdad...
lunes, 5 de junio de 2017
Conforme me acercaba...
Conforme me acercaba, pude contemplar con mayor detalle a los personajes de aquella casi égloga pastoril. Parecían tan relajados y felices, entre flores, bancos y fuentes, que habría jurado que aquel era el reducto inmaculado de una vida de contemplanción bucólica que, para mí, había pertenecido hasta entonces al ámbito de la utopía.
jueves, 1 de junio de 2017
La pareja, sin embargo, avanzó sin demasiados poblemas;
La pareja, sin embargo, avanzó sin demasiados problemas; Roger, cerca del escarpado borde, Holmes a centímetros de la pared del acantilado con el chico aferrado a su brazo. Después de un rato, la senda se ampliaba a un punto en el que había un mirador y un banco. Aunque Holmes pretendía continuar hasta el final, porque solo podía accederse a las pocetas durante el día (ya que la marea nocturna se tragaba toda la orilla), el banco parecía de repente un lugar perfecto donde descansar y conversar...
...Lllegaron a una lomas situadas en la orilla norte del estanque, donde, más allá de los límites del jardín, un río cercano y las lejanas colinas proporcionaban una hermosa vista. Había una roca cerca que habían colocado para que hiciera de banco natural, ya que su mitad superior estaba pulida y aplanada. Holmes y el señor Umezaki se sentaron para disfrutar de las vistas del jardín.
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