-Ya lo veo a usted, si sigue en ese empeño -me dijo- describiendo a san Juan en aquel cuchitril en el que lo recluyeron, donde para leer los oficios o escribir cualquier cosa tenía que subirse a un banco hasta alcanzar la poca luz que entraba por una aspillera que medía dos dedos. Pero eso no es nada, que sin escribir o leer puede uno seguir viviendo -añadió-, aunque a duras penas podría vivir así por los muros, o el calor que no dejaba respirar en verano, y el hecho de que durmiera en una tabla en el suelo, con apenas dos mantas, nos dan idea de la tremenda crueldad de aquellas bestias que sin escrúpulos tomaban la comunión y rezaban con aparente piedad. Los piojos invadían el cuerpo de la víctima. ni una muda de ropa le dieron en nueve meses al pobre fraile. De comer sólo le ofrecían unos mendrugos de pan y unas sardinas.
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lunes, 10 de octubre de 2016
martes, 9 de febrero de 2016
Descubre ahora la cortina...
Descubre ahora la cortina de la única puerta qaue ve el viajero y la cocina es la primera estancia de la casa. Un lustroso hule a cuadros cubre, brillante , la mesa alargada que tiene un banco a cada lado, y en los estantes que hay delante de una pared de grava, hecha de una simétrica alineación de bloques, se reúnen los quesos de leche de cabra que al parecer elabora la propia seña Juana sin más ayuda.
jueves, 4 de febrero de 2016
"Demasiado equipaje, ma"
"Demasiado equipaje, ma"
"Nunca se sabe lo que puede durar un viaje, Tristán.
O te sobra mucho o te falta ropa. Mejor es que te sobre."
De esto le estaba hablando una tarde, sentada en el banco de piedra de la entrada a la casa que mira al mar, puestos los ojos en el horizonte, de tal modo que parecía estar viendo algo más allá del Teide, que emergía en la otra isla, entre un mar de nubes, cuando pasó un avión.
"Nunca se sabe lo que puede durar un viaje, Tristán.
O te sobra mucho o te falta ropa. Mejor es que te sobre."
De esto le estaba hablando una tarde, sentada en el banco de piedra de la entrada a la casa que mira al mar, puestos los ojos en el horizonte, de tal modo que parecía estar viendo algo más allá del Teide, que emergía en la otra isla, entre un mar de nubes, cuando pasó un avión.
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