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viernes, 24 de junio de 2016

El Agorero actuó con una preción pasmosa.




   El Agorero actuó con una precisión pasmosa.
   Si alguien hubiera tenido la mala fortuna de cruzarse con él, habría concluido que se movía como si conociera hasta el último rincón del convento. Enfundado en una capa negra que lo cubría de pies a cabeza, atravesó las filas vacía de bancos de la iglesia, giró a su izquierda rumbo a la capilla de la Madonna delle Grazie y se internó sacristía adentro. Nadie le salió al paso. Los frailes estaban a esa hora reunidos en capítulo extraordinario, ajenos a la llegada del intruso.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Por dentro el carromato resultaba inesperadamente espacioso...


Por dentro el carromato resultaba inesperadamente espacioso, aunque la única manera de permanecer de pie, en particular para Packie el Quinqui, era enconvándose. Había dos camas bajas y largas, una a cada lado, apenas más anchas que un banco, con un armario pequeño entre ellas. A la derecha de la puerta había una estufa redonda con un tiro de estaño doblado y de aspecto algo cómico que salí al exterior por un agujero del techo. En el armario había un panel de madera que podía sacarse para crear una especie de mesa, y eso hizo Packie, que invitó a sus dos visitantes a que tomaran asiento.