domingo, 18 de junio de 2017

La anciana llegó al comienzo de la tarde y se sentó en el banco...


La anciana llegó al comienzo de la tarde y se sentó en el banco estrecho de una sala del museo, frente a un pequeño óleo de Velázquez al que comtemplaba fijamente, casi sin  moverse. Una horas después, poco antes de las ocho, una empleada del museo se acercó a decirle que era la hora del cierre. La encontró con los ojos abiertos, el bastón entre las manos, la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado y muerta.
La empleada declaró que, sobre las cinco de la tarde, había hablado unos minutos con ella. Recordó que, entre otras cosas, le dijo que había ido al museo del Prado para ver aquel cuadro antes de morise...