viernes, 20 de enero de 2017

Entre las escarpadas cúspides de los tejados...


  Entre las escarpadas cúspides de los tejados, los truenos lejanos retumban en los cielos grises como cañonazos de las grandes y antiguas guerras polacas de antaño. Cobijándose de la tormenta en la entrada de la iglesia, se queda mirando la boina azul hasta verla desaparecer tras una esquina.

La iglesia está vacía y el altar mayor se ve muy lejos. Discretamente y sin que nadie lo vea, se santigua antes de retirarse a un pasillo lateral y refugiarse en un banco estrecho. Allí donde un rayo de luz calienta la tela marrón rojiza descolorida del estrecho cohín, se pasa un largo rato arrodillado a modo de inane penitencia y añoranza, tocando la madera oscura con la frente, intentando no pensar en nada, o mejor dicho, no sentir nada.