domingo, 23 de octubre de 2016

-Te debo una explicación-admitió.

 
   - Te debo una explicación-admitió.
  Meneé la cabeza.
  -No hay excusas para la impuntualidad, nunca.
Si uno llega diez minutos tarde, seimpre pudo salir diez minutos antes. En realidad, lo habría hecho, si la cita le hubiera importado lo suficiente.
  -No he llegado tarde. He hecho algo peor.
  -Por mi reloj sí es tarde.
  -No acabo de llegar. Llevo media hora aquí. Te he visto venir, sentarte en aquel banco, esperar a la puerta, entrar, salir, todo.
  -¿Me has estado espiando?
  -Observando con ventaja, digamos. Está feo, lo sé.
  -¿Por qué?
  -Precaución. Quería ver cómo te lo tomabas.
  -¿El qué?
  -Que pudiera no haber venido.
  -¿Y cómo me lo iba a tomar? Estaba avisada.
Soy coherente.
  -Eso lo sé, ahora.
  -Oye, ¿de qué va esto?