viernes, 24 de junio de 2016

Trató de abrir el portal sin éxito.

Trató de abrir el portal sin éxito. Un banco de madera descansaba junto a la fachada. Se subió a él e intentó mirar por una pequeña  ventana, pero los postigos cerrados impidieron que pudiera ver el interior. Una gota de agua le cayó en el anorak. Bajó del banco y, a pesar de la lluvia que empezaba a caer, se sentó en él. Observó las casitas vecinas que se agolpaban junto al molino. Varias de ellas echaban humo por sus chimeneas. Paseó la mirada por el bello invierno mallorquín, por los olivos centenarios ahora sin hojas, por los campos de algarrobo y por el bellísimo espectáculo de tonos blancos y rosas que ofrecían los almendros en flor, que renacían allí, cada invierno.