sábado, 2 de abril de 2016

Al pie del árbol había unos bancos...



  Al pie del árbol había unos bancos. las enredaderas se encaramaban al muro que daba a la calle, formando un pórtico.
  Era la casa más bonita que yo nunca había contemplado.
  Después de la populosa calle de los Carpinteros, después de las habitaciones donde mujeres y hombres dormían hacinados entre bebés que no cesaban de berrear, aquello me pareció un palacio.