lunes, 7 de septiembre de 2015

Sacar el cuerpo del canal no resultó fácil.




...El sargento Jenkins encargó a Quinlan que inspeccionara el lugar de los hechos con la linterna, mientras él se acercaba a la pareja de enamorados que habían visto el cuerpo para hablar con ellos. La muchcacha estaba sentada en un banco de hierro forjado bajo un árbol, estrujando un pañuelo y gimotenado. Su rostro se veía muy pálido en las sombras y, cada pocos segundos, un gran escalofrío estremecía su cuerpo y le hacía contraer los hombros. Su novio permanecía rezagado en la oscuridad, fumando nervioso.