domingo, 15 de marzo de 2015


Mientras contemplaba los leones marinos sentada en el banco, Barbara volvió a recordar el abrazo de Bernie.
Cuanto le debió de doler el brazo herido mientras la estrechaba con fuerza. Consultó su reloj, el relojito de pulsera de la marca Dior que Sandy le había regalado. En su mente no había resuelto nada, simplemente se había emocionado recordando el pasado. Ya era hora de regresar a casa, Sandy la entaría esperando.

Invierno en Madrid